Instituto de Biotecnologia UNAM

En la primera parte, se incluyen las razones para elaborar el libro y se presenta a los coautores integrantes del Comité de Biotecnología de la AMC.

En la segunda parte, se explican los conceptos básicos de lo que entendemos por biotecnología, los componentes de los organismos vivos - en particular el ADN, los genes y las proteínas- , las técnicas de ingeniería genética y de Crispr-Cas9, para la construcción de organismos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM), con propósitos específicos. Se incluyen los apoyos más relevantes a los OGM, en particular declaraciones de grupos de premios Nobel y reportes de Academias de Ciencias y Organizaciones mundiales. Luego, se presentan los amplios beneficios en diferentes sectores, en particular en la salud, con los más de cien medicamentos de origen transgénico (para contender con problemas clínicos e infecciosos), y los beneficios también a la salud y al medio ambiente por el uso en el campo de las plantas transgénicas (resistentes a plagas de insectos y tolerantes al glifosato), libres de los dañinos insecticidas químicos, ya que estas plantas transgénicas no requieren estos compuestos químicos para eliminar las plagas de insectos. Estados Unidos es el principal productor de cultivares transgénicos, donde más del 90% del maíz, la soya y el algodón son transgénicos. Miles de millones de animales y cientos de millones de humanos hemos consumido maíz y soya transgénicos y sus derivados en decenas de países, desde hace más de 20 años sin evidencia de daño. Los productos procesados se encuentran en los supermercados de cientos de países. Finalmente, se presenta la evidencia científica (más de 2,000 artículos) que sustenta la inocuidad de los alimentos transgénicos.

En la tercera parte, se incluyen los varios señalamientos por supuestos daños, que se presentan en el capítulo VI del libro, así como las respuestas detalladas a los mismos. Se comentan también señalamientos recientes de los detractores, miembros de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) - entre ellos Elena Álvarez Buylla y colaboradores- aparecidos algunos después de la publicación del libro, para actualizar y precisar las respuestas. Se señala, se insiste, que no hay evidencia relevante de daño a la salud por el consumo de cultivares transgénicos (resistentes a plagas de insectos y tolerantes al glifosato), libres de los insecticidas químicos y crecidos en las condiciones adecuadas y autorizadas con glifosato para eliminar las plagas de malezas, que se han consumido por cientos de millones de humanos y miles de millones de animales, incluyendo cientos de animales de laboratorio, siguiendo los protocolos de las agencias regulatorias para demostrar y sustentar la ausencia de daño, la inocuidad. Además, las plantas transgénicas son muy parecidas a las parentales, caracterizadas por ciencias ómicas; son molecular y sustancialmente equivalentes, y por ello no representan daño ni lo tendrán, a la salud, al ambiente, ni a las plantas convencionales de las que se derivan, ni a las nativas. Por otro lado, se recalca que hay daño grave a la salud y al ambiente por el uso de los insecticidas químicos que se siguen utilizando en México con las plantas convencionales en particular el maíz (ya que está prohibida la siembra de maíz transgénico), para eliminar las plagas de insectos. Las plantas transgénicas coexisten y coexistirán con las parentales en muchos países sin evidencia de daño, sino de inocuidad y coexistencia. La presencia de maíz transgénico no implica daño, ni contaminación. No hay evidencia de daño reportado. Además, la posible transferencia por cualquier mecanismo, de estos transgenes que han sido amplia y finamente caracterizados (que otorgan resistencias a plagas de insectos y tolerancia al glifosato), no generarán daño, sino posibles ventajas a las plantas receptoras, ya que los transgenes como cualquier gene, son de origen natural, todos fragmentos de ADN, que forman parte de todos los seres vivos, incluidos los humanos, y nos alimentamos de genes y proteínas, incluyendo los alimentos transgénicos. Preferimos genes y proteínas como alimento, y rechazamos los dañinos insecticidas químicos.

México importa principalmente de Estados Unidos y consume maíz transgénico amarillo autorizado por la COFEPRIS y siguiendo las normas del Codex Alimentario desde hace más de 20 años para satisfacer la demanda alimentaria. Por ello se encuentra presente en muchos lugares en nuestro país, se insiste, sin evidencia de daño, sólo presencia. El abuso del Principio Precautorio por supuestos daños señalados por los detractores, impide legalmente la siembra de maíz transgénico en México libre de los dañinos insecticidas químicos, con las grandes desventajas para los agricultores, a diferencia de lo que ocurre en diversos países incluyendo varios iberoamericanos que cultivan y exportan OGM, entre ellos, el maíz y la soya. Las patentes de algunas plantas comerciales resistentes a plagas de insectos pertenecientes a las compañías transnacionales están por vencer y hay que aprovecharlo. Además, existe una extraordinaria oportunidad ya que se han desarrollado en México plantas transgénicas revolucionarias, avanzadas, de tercera generación, que crecen en fosfito como fertilizante. Las malezas que se eliminan con los herbicidas como el glifosato, no crecen en fosfito y por ello estas plantas transgénicas no requerirán de los herbicidas químicos para eliminar las malezas. Estas plantas que no pertenecen a las compañías transnacionales, representan una gran oportunidad para la salud, la producción sustentable de alimentos libres de herbicidas químicos y el avance en la defensa del ambiente con menos contaminantes químicos.

Por todo lo señalado nos parece injusto e inmoral que los agricultores en México no tengan la oportunidad de aprovechar los cultivares transgénicos como en otros países. Demandamos respetuosamente que se permita en México el uso de cultivares transgénicos, incluyendo el maíz (resistentes a plagas de insectos, tolerantes al glifosato y que puedan crecer en fosfito), para eliminar, primero, el uso de los dañinos insecticidas químicos en el campo - como se han eliminado en Estados Unidos ya que se insiste en ese país, más del 90% de los cultivares comerciales son transgénicos y no requieren los insecticidas químicos para eliminar las plagas de insectos- y segundo, eliminar eventualmente los herbicidas químicos.

Del 11 al 13 de abril 2018, en la Facultad de Ciencias de la UNAM se organizó por miembros de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), en particular, Julio Muñoz y Elena Álvarez, el evento "Los alimentos transgénicos a debate". De entrada, se señala que NO fue un debate sino, nuevamente, un espacio manipulado por este grupo para denostar y satanizar a los organismos transgénicos y para agredir todos los días a los defensores de los OGM. Asimismo, descalificaron el libro elaborado por el Comité de Biotecnología de la Academia Mexicana de Ciencias y los muchos documentos a favor de los transgénicos (que se presentan y discuten en el libro), en particular las declaraciones de grupos de Premios Nobel, los varios reportes de Academias de Ciencias de diferentes países, de Organizaciones mundiales (como la OMS) y los amplísimos reportes de las agencias evaluadoras de la inocuidad de varios países y regiones; todo lo anterior sustentado, se insiste, en más de 2000 referencias científicas. Además, los detractores señalaron que los reportes y grupos a favor de la biotecnología y de los transgénicos -que es una tecnología responsable y sustentable para la producción de alimento sano- incluyendo los autores de las más de 2000 publicaciones, estamos vendidos a las transnacionales. Varios colegas presentamos argumentos contundentes a favor de los OGM. Los detractores no aceptan las amplias evidencias y ausencia de daño, ni los importantes beneficios de los OGM, en particular la extraordinaria relevancia de las plantas transgénicas resistentes a plagas de insectos que no utilizan los dañinos insecticidas químicos. Señalaron sin evidencia científica, como siempre, que los alimentos transgénicos causan cáncer y contaminan, y que deben prohibirse.

Se incluyen las ligas a la presentación de Francisco Bolívar del 22 de febrero 2018, en El Colegio Nacional con miembros del Comité de Biotecnología, a la que siguió una conferencia de prensa, así como la liga a la presentación de Francisco Bolívar el 11 de abril 2018, en la Facultad de Ciencias de la UNAM que se basó en la presentación del 22 de febrero en El Colegio Nacional.

Para terminar, no hay olvidar lo que dijo Galileo Galilei "Eppur simuove" (y sin embargo se mueve), cuando lo acusaron de hereje por contradecir los dogmas religiosos, refiriéndose principalmente a que la tierra se mueve alrededor del sol, y no el sol y las estrellas alrededor de la tierra. Nos gustaría usar este ejemplo para recordar que los OGM - que han sido satanizados por dogmas y mitos sin evidencia científica de daño- se siguen consumiendo desde hace más de 20 años por cientos de millones sin daño, y se utilizan Y SE SEGUIRÁN UTILIZANDO CADA VEZ MÁS EN EL PLANETA PORQUE SON ALIMENTOS SANOS, INOCUOS Y LIBRES DE INSECTICIDAS QÚIMICOS, que son compuestos químicos que sí dañan la salud y contaminan el ambiente. Prevalecerá la contundente evidencia científica sobre la ausencia de daño de los OGM y caerán los dogmas y los mitos. Esperamos que la sociedad reaccione y demande el uso responsable de los cultivares transgénicos.



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